°Por Sergio Buil, diputado nacional bloque PRO-

Estamos atravesando un nuevo paro docente en la provincia de Buenos Aires y la solución al conflicto parece cada vez más lejana.

La crisis educativa en la provincia de Buenos Aires tiene múltiples responsables y variables; pero los que la sufren son siempre los mismos: los chicos.

Los alumnos a los que Baradel dice defender y asegura haberles enseñado en algún momento de su vida están esperando en las aulas tener clases.

Nadie pone en duda que los salarios deberían ser más altos. Todos tenemos un familiar o un amigo que es docente y sabemos de la ardua tarea que realizan; que las jornadas siempre se extienden de las horas previstas y que el sueldo debería ser más alto. En mi caso, mi esposa es docente, por lo que sé en primera persona del trabajo que hacen.

Reconocemos su invaluable tarea y desde que este gobierno asumió fijamos como una de nuestras prioridades mejorar la educación pública, no sólo en lo que se refiere al salario sino también a infraestructura, otra de las penosas herencias de la “gestión” del ex gobernador Daniel Scioli.

En los últimos 10 años, la educación pública en la Provincia de Buenos Aires avanzó en un proceso de privatización. Sólo en el nivel primario la matrícula de gestión pública perdió 56 mil alumnos, mientras que la de gestión privada aumentó más de 100 mil. Y, si bien el sistema educativo público creció en 43 mil alumnos, el privado subió 233 mil, casi 6 veces más.

Los números derriban el relato. No hay tribuna que pueda defender la crisis educativa que este gobierno heredó tras casi 30 años de gobiernos peronistas. Con más paros, casi la única herramienta de negociación/extorsión que tienen los gremios, la educación pública va a seguir en este proceso de deterioro que parece no tener fin. Tampoco va a tener futuro con una dirigencia que prioriza los intereses políticos por sobre los gremiales, que se alejó de las escuelas hace tiempo y que no tiene consenso de las bases.

El reclamo de un salario digno debe ser largamente atendido y los bonaerenses sabemos que éste será un proceso paulatino. Por eso reiteramos nuestro pedido para que la discusión se dé con los chicos en las aulas.

Pero este no es un conflicto más. Acá hay dos rehenes: por un lado los chicos, y por el otro los docentes que a pesar de entender que es un reclamo justo, no quieren parar y quieren dar clases. Es por eso que para ayudar a que los chicos estén en las aulas, la gobernadora María Eugenia Vidal anunció que todos los docentes de la Provincia recibirán un anticipo en el mes de marzo, a cuenta del aumento que se otorgue en el acuerdo paritario para el primer trimestre, de entre $1.500 y $3.750, según la escala salarial. Y además un reconocimiento extraordinario y por única vez de $1.000 para todos los docentes que priorizaron a los chicos y decidieron ir a dar clases.

El reclamo docente es justo; pero también es justo que los chicos aprendan y tengan las mismas oportunidades que un alumno que va a la escuela privada. Es por eso que respaldamos la propuesta de la gobernadora y llamamos a la reflexión a los gremios para que busquen una alternativa a su reclamo.

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