Ezequiel Demare, sufrió un gravísimo accidente de tránsito el pasado 25 de junio en Dolores. Esa noche, cuando el joven circulaba con su moto Yamaha por calle Robecco e inmediaciones de Moreno, un automóvil Ford Escort de color bordó se cruzó en su camino.
Ezequiel quedó inmóvil sobre el pavimento con lesiones de gravedad que pusieron en riesgo su vida; Pero gracias a Dios, y a la inmediata y eficiente atención recibida en el hospital San Roque de Dolores, en un primer momento, y al Sanatorio Bernal de Quilmes, después, está recuperándose día a día y podemos decir que viviendo un doble milagro.

El milagro de estar vivo después de tremendo accidente, y EL MARAVILLOSO MILAGRO DE LA VIDA…porque mientras él luchaba y ponía toda su garra en salir adelante, llegaba al mundo JUANSE, y lo convertía en papá por primera vez. Pero Ezequiel, no pudo estar presente para recibir a su pequeño hijo…

Pasaron lentamente los días, entre el esfuerzo de los médicos quienes no daban esperanza, y su continuo instinto de aferrase a la vida, mientras miles de dolorenses se unían en cadena de oración en diferentes Iglesias y hogares pidiendo por su recuperación. Fueron ocho, los días que permaneció en estado de coma…

El milagro ocurrió cuando en Dolores nacía su bebé, y en Quilmes, Ezequiel en ese  instante, abría los ojos.

Por estos días, la mamá de su bebé lo sorprendió haciendo que Padre e hijo tuvieran el primer encuentro. Fue en el lugar donde Ezequiel aun se encuentra internado. Allí, vivió esa mezcla de emociones, sin lugar a dudas, es uno de los momentos más intensos de su vida! su corazón se estremeció de alegría, orgullo y felicidad al sostener entre sus brazos a su pequeño hijo por primera vez.

Las emociones afloran con esta gran historia y un puñado de fotos la definen.

La mejor noticia!

Cuando en la mañana de este lunes, nos comunicábamos con su familia para pedir autorización para publicar esta nota, recibimos la mejor de las noticias! del otro lado del teléfono su tío Diego, nos decía: “Hace 10´ que le dieron el alta médico, y estamos viajando a buscarlo”.

Por todo esto decimos que ¡Los milagros sí existen!

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