¿Qué es política?¿Política es prebenda, es clientelismo, es búsqueda de poder a cualquier precio, es cambiar para que nada cambie? Sí, lo es. Pero política es también el milagro de las decisiones humanas. Claro que sí, como afirma Hannah Arendt, la realidad puede ser transformada gracias a las decisiones que tomen las personas, de ahí lo milagroso.

Ayer el electorado, en el feliz ejercicio democrático, eligió a sus candidatos. Por mayoría ganó el status quo, el que todo quede como está. Tanto en el panorama local como en el nacional, la mayor parte de los electores prefirió que poco y nada cambie o que, todo cambie para que nada lo haga.

No creo que el pueblo se equivoque. Además no me gusta hablar de “pueblo”, es un concepto confuso prefiero hablar de “ciudadanía”. Ayer la ciudadanía se expresó de manera contundente y, en esta expresión inequívoca, dio su aval a lo instituido aunque nada está del todo definido porque la política no es una ciencia exacta, mal que le pese a más de un encuestador.

No creo en los juegos de suma cero, donde la ganancia o la pérdida de un participante se equilibra con exactitud con las pérdidas o ganancias de los otros. En las elecciones de ayer, el Partido Socialista hizo su debut en la arena política en Dolores tras más de dos décadas de ausencia. Entramos a la contienda electoral con lo que tenemos en nuestras propias vidas: con las ganas, con la pluma y la palabra. Y no perdimos, tan solo no pasamos esta instancia pero con anterioridad sí pudimos pasar muchas otras.

Para llegar a las PASO antes nos habíamos juntado un grupo de gente con ideales, valores y con auténticas ganas de transformar esta realidad tan desigual a largo plazo; sabiendo de antemano que el camino no iba a ser fácil porque el cambio que añoramos depende de cada uno de nosotros, de nuestra ética, de nuestra responsabilidad y de nuestro esfuerzo. Un cambio desde la honestidad y la decencia, valores que enarbolamos como estandarte desde nuestra boleta en la Lista 132.

No haber alcanzado el piso de votos necesarios para continuar en la arena política no significa haber perdido y, mucho menos, equivale a bajar los brazos. Significa que éste es solo un escollo en el camino pero no un freno ni mucho menos una prueba desmoralizadora que nos impedirá seguir adelante. En cada oportunidad que tuvimos, dijimos que “somos como la gente”, y como tales, seguimos de su lado porque somos todos iguales, aun cuando seamos diferentes. Tenemos los mismos sueños, la misma dignidad.

Y, por supuesto, agradecemos al 1, 1 por ciento del electorado que creyó en esta gesta heroica de los socialistas y nos apoyó dándonos su voto. A todos ellos y a quienes creen en este proyecto los convocamos y les decimos que estamos con ustedes, que no han “tirado” su voto, como a veces opinan algunos erróneamente cuando alguien decide votar por alternativas minoritarias. Muy por el contrario, a los casi dos centenares de personas que confiaron en nosotros tenga por seguro que seguiremos en el camino de trabajar sin estridencias y sin pausa por construir una sociedad democrática, solidaria y en paz con la naturaleza. Porque nada de lo humano nos es ajeno, estaremos con aquéllos que nos requieran, intentando desde nuestras fortalezas ayudar a dar respuestas a las inquietudes de los más desfavorecidos porque ésta ha sido nuestra elección y de este camino no nos apartaremos, aun cuando los números no alcanzaron para pasar a la próxima instancia electoral.

Porque nuestro compromiso inclaudicable está con la vigilancia cívica. Seguiremos atentos, continuaremos siendo un balance y contrapeso al gobierno de turno porque de esa manera se construye y fortalece la democracia. Y, desde ya, estamos abiertos a compartir nuestra experiencia y nuestro plan de gobierno con quienquiera que nos lo pida porque es para Dolores, no para nosotros y no está sujeto a realizarlo solo si nosotros llegábamos al poder. Así no se construye, esa no es la política milagrosa que perseguimos.

Y a los ganadores, reiteramos nuestras felicitaciones y los comprometemos a “empezar ya”, porque de una vez por todas es importante que las decisiones beneficien a los más desprotegidos, no con parches momentáneos sino con políticas públicas a largo plazo que no se queden en eslóganes huecos de campaña. Hoy hay personas anegadas por el temporal, no esperemos a que bajen las aguas y nos agarremos la cabeza cuando vuelva a llover o culpemos a la providencia por una catástrofe que se pudo haber evitado. Es hora de implementar la gestión del riesgo, más allá de las diferencias ideológicas o

partidarias. Es hora de que la política realmente nos transforme y transforme, para bien, nuestras realidades.

Porque los milagros existen, sólo hace falta tomar decisiones y hacernos responsables de ellas.