LOCURA EN DOS RUEDAS-
Olivera paseó por el Norte, vivió Bolivia y ya está en Perú.

Cerca de 50 días de travesía solo en una bicicleta clásica de mujer y 3.500 recorridos por Argentina, Bolivia y Perú son los que lleva el chascomunense Leo Olivera, un loco suelto en dos ruedas por Sudamérica.

En nuevo contacto con EL SUPLENTE, Motoneta contó las nuevas experiencias vividas en esta locura que ya lo tiene en tierras incaicas, tras recorrida por el norte de nuestro país, con pasaje por latitudes bolivianas.

“El norte argentino lo hice tranquilo, porque tiene esos pueblitos mágicos que te invitan a quedarte, como Cafayate, Cachi, Purmamarca, Tilcara”, comentó el estudiante de Diseño Industrial de 23 años.

“Un camino muy bueno que hice fue la unión entre Salta y Jujuy por la ruta 9 o también el llamado camino de la cornisa, que es por toda selva salteña y lo hice con lluvia”, agregó el ex futbolista de la Liga Chascomunense.

“En Jujuy empecé a sentir los cambios de temperaturas, porque ya pasas los 3.000 metros y hace frio y llueve todas las noches”, recordó Leo, que en esta travesía solidaria es acompañado por las empresas ATALAYA y CAROSIO.

COMPLICACIONES

“Después de los carnavales en Tilcara, Humahuaca, pasé a Bolivia. Saliendo de Tupiza, a los 15 kilómetros,  se me rompió la bici y tuve que volver a La Quiaca a buscar un repuesto que no se consigue en Bolivia”, relató Leo, ante la primera falla de su Musetta blanca.

“Una vez arreglada la bici, salí para el camino más difícil, el que me decían que no haga. Eso me dio más fuerzas. Es el camino a Uyuni por Atocha; son algo de 90 km de montaña. Subís a 4.200 metros y ahí haces subidas y bajadas. Llegué a tardar 8 horas para hacer 60 kilómetros. Ese fue el camino más difícil que incluyo una caída jajaj”, aseveró Olivera.

“Pasé en Bolivia algo de 15 días. En un momento pensé que estaba en la India. Es una cultura completamente distinta a la nuestra, y ves cosas únicas. Por ejemplo que lleven una oveja (viva) en el techo de una combi porque no había más lugar adentro o que en una feria te vendan cabezas de animales”, puntualizó Motoneta.

“Quedé conforme con Bolivia. Sabía que era más o menos así. El boliviano no te saluda jamás, es muy cerrado y si te pueden sacar una moneda más, te la sacan, por eso en la calle se puede regatear todo. En cambio al peruano lo estoy viendo como más despierto, más alegre”, añadió el loco suelto en dos ruedas.

ANÉCDOTAS

Los casi 50 días de viaje solo y en bicicleta por Argentina, Bolivia y Perú, los 3.500 kilómetros por las rutas sudamericanas, le dejaron varias anécdotas a Leito, que reconoció: “Pasas por distintos estados; te agarra frío, hambre, cansancio y tenés que seguir subiendo y a veces me pregunto porque lo hago, si tendría que estar tranquilo en casa, pero igual sigo”.

“En Puesto de los Márquez (casi La Quiaca) me agarró una tormenta con granizo y rayos  faltando 1 kilómetro para el pueblo, que te dejan pensando que estás haciendo”, rememoró Olivera.

“Un día estaba sentado en una esquina medio mal vestido y se me acercaron cinco borrachos; obvio que me asusté y me terminaron dando 30 pesos (me obligaron a agarrarlos) jaja”, comentó Motoneta.

“Trato de manejarme más en los pueblos porque son más tranquilos y además es más fácil acampar, pero un día me tocó acampar en Oruro (ciudad grande) tipo 12 de la noche, porque no conseguía lugar y termine poniendo la carpa al lado de la terminal; no pude pegar un ojo por todo el quilombo de autos; encima el boliviano es fanático de la bocina”, terminó el chascomunense en una pausa de esta nueva locura sobre dos ruedas.