Luego de cinco días de viaje en doce colectivos, Leo Olivera regresó a Chascomús tras cumplir travesía solitaria en bicicleta clásica de mujer por Sudamérica.

Después de cerca de tres meses recorriendo Argentina, Bolivia, Perú y Ecuador, 6.850 kilómetros y 445 horas en dos ruedas, Motoneta tuvo su merecido descanso en Montañita, para después emprender otra aventura, la de volver en bondi.

“Cuando me fui de Montañita pensé que ya había concluido la aventura, pero no; para volver me tuve que tomar doce colectivos, bajando de uno para averiguar en otro, siempre cargando con todo el equipaje y la bici”, comentó el estudiante de Diseño Industrial.

“Me la pase buscando empresas de micros que me acerquen al Sur, porque no quería pasar noches en la terminal, lo que no pude evitar en Lima, donde me pasé la noche sin dormir en la parada de Erik, El Rojo”, agregó el ex Liga Chascomunense de Fútbol.

“Salí un martes a las 3 de la tarde y llegué a retiro un domingo a las 9 de la noche. Esos cinco días fueron interminables, ya que pasé hambre, incomodidad al dormir, quería que se acabe”, recordó Leito, que en esa vuelta pasó por Arica, Iquique y Calama en Chile.

Ya en Chascomús, Olivera siguió con su locura, debido que los medios requirieron de su tiempo y de su historia, esa en la que rescató lugares del Norte argentino, Cuzco y Montañita, como así también el intercambio con gente de todo el mundo.

“Conocí colombianos (demasiados), venezolanos, chilenos, rusos, italianos, franceses, alemanes, a tal punto que a veces nos entendíamos con palabras sueltas y señas”, recordó Leo, aunque lo hizo desde otro ángulo.

“Por momentos sentía que estaba viviendo en la calle, que era un sin techo y fue duro a pesar que tenía plata para comer, no fue fácil. Es como ponerte en el lugar del otro, empezás a valorar las cosas de otra forma. El tema es salir de tu casa para vivir cosas muy distintas, que pueden ser buenas y malas”, puntualizó.

Por último, sobre su vuelta a casa, Motoneta aseguró: “Todo volvió a la normalidad, ya que venía de vivir una película donde no sabía lo que estaba por venir. Llegué a Chasco y todo eso se acabó. Fue volver al pasado”.

Justamente, con una documentación de 80 videos y 1.500 fotos, el viaje de Leo Olivera se transformará en breve en un audiovisual, cuyo adelanto seguramente se podrá apreciar en el venidero Festival de Cine de Chascomús.

Para depositar el apoyo de ATALAYA y CAROSIO
HOGAR LA CASITA, EL LUGAR ELEGIDO POR MOTONETA

La locura sobre dos ruedas por rutas sudamericanas de Leito Olivera fue acompañada por dos empresas chascomunenses, ATALAYA y CAROSIO, y el poco convencional viajero decidió que tal apoyo se traduzca en beneficios para EL HOGAR LA CASITA Y PRE EGRESO.

“La decisión de donar surgió de repente; sabía que este viaje iba a tener repercusión, entonces pensé que podría aprovechar y hacer algo por alguien, sin tener nada definido hasta haber terminado la aventura”, comentó Motoneta.

Por lo pronto, ya en Chascomús, el joven de 24 años eligió a LA CASITA, institución dependiente de la Municipalidad, como receptora del esfuerzo solidario que realizó durante 86 días.

Se trata de una entidad ubicada en Lincoln 604 que alberga 11 niños y niñas que tienen un rango de edad que va de los 2 a los 13 años, a la que se suma la casa de PRE EGRESO, donde viven 8 chicos de entre 14 y 17 años.

“Estos niños reciben educación, cuidado, alimentación, atención médica y todo lo que puedan necesitar durante su desarrollo”, puntualizó Elea Galetti, integrante de la Asociación Civil RÍO COLORADO, la cual ya está realizando acciones en la entidad que contiene pequeños en situación de riesgo social.

Justamente, en pos de reacondicionar LA CASITA de la calle Lincoln, RÍO COLORADO realizó un té solidario el pasado fin de semana en las instalaciones del Club Atlético Chascomús, donde se recaudaron fondos para la tarea que se realizará el sábado que viene, día en el que estará presente el esfuerzo de Olivera y de las firmas que lo acompañaron, ATALAYA y CAROSIO.