La Ley de Identidad de Género de Argentina (26.743) permite que las personas trans (travestis, transexuales, transgéneros) sean inscriptas en sus documentos personales con el nombre y el género de elección, además ordena que todos los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género sean incluidos en el Programa Médico Obligatorio, lo que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud, tanto público como privado. Sancionada el 9 de mayo de 2012, es la primera ley de identidad de género del mundo que, conforme las tendencias en la materia, no patologiza la condición trans.

La Ley de Identidad de Género contiene 15 artículos y en materia de reconocimiento de derechos y es de avanzada en el mundo. El artículo 5, referido a las personas menores de edad, sostiene: “Con relación a las personas menores de dieciocho (18) años de edad la solicitud del trámite a que refiere el artículo 4º deberá ser efectuada a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor, teniendo en cuenta los principios de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo con lo estipulado en la Convención sobre los Derechos del Niño y en la Ley 26.061 de protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Para qué contar que hasta hace 19 años la homosexualidad y la transexualidad eran consideradas enfermedades mentales por la OMS…¿Para qué, si los niños homo de hoy en día en este país no se preocupan de sus derechos? Ahora no se tienen que preocupar por luchar para casarse, para que se les reconozca ese derecho. Ahora no hace falta pelear para poder adoptar a un niño con su pareja. Ahora no se les detiene y se les encierra en la cárcel, ahora no se les fusila ni los vejan los funcionarios de los cuerpos de seguridad.

Asi es que en nuestro país podemos leer noticias como: “18 de abril de 2018: Una niña salteña de 10 años tomó la decisión de cambiar de género. Sus padres la apoyaron y decidieron compartir su historia y su experiencia con el diario El Día de Salta, luego de acompañar a su hija al Registro Civil para que tramitara el cambio en su DNI.” “El padre de la niña contó que lo vivió como una “piña en el medio de

la fe y el machismo” y que hoy se volvió un defensor de los derechos de las personas trans. Con la partida de nacimiento rectificada en mano, ella “no paraba de abrazar a todos”, contaron.

“Lucas, de siete años, logró cambiar su identidad de género en su Documento Nacional de Identidad (DNI). Era algo que había decidió hacer desde muy chiquito. “Mamá, quiero ser varón”, le había dicho a su mamá Ivana años atrás. Esa conversación fue ahora recordada por Ivana al diario UNO de Entre Ríos luego de que se conociera la noticia. “Con mi hija mayor nos dimos cuenta que un mensaje nos estaba dando, por el rol masculino muy marcado que tenía”, cuenta Ivana, quien reconoció que no conocía la definición de la palabra transgénero. “Al no saber la definición, tampoco supe lo que le estaba pasando. Fue muy shockeante, no digo que me haya paralizado”, se sinceró”.

Un colegio prohibe las polleras para incluir a los menores trans: “Él hizo 1º grado siendo una nena y arrancó su 2º grado siendo un nene. Lo primero que me pasó es que no querían leer la ley, por eso no había interpretación. Me acerqué a la escuela con material que había encontrado y les dije que no había antecedentes, pero que Luqui es un niño presente, visible y ya lo conocían. Les pedí que lo trabajáramos en conjunto, no es que le pedí que hicieran algo”.

Son estos solo unos pocos ejemplos de que la equidad y el derecho a la identidad de género, son un eje mas de la inclusión, del respeto por la alteridad, por el Niñ@ o adolescente como sujeto de derechos, que todos debemos conocer, entender y garantizar, sobre todo aquellos que asumimos el compromiso de la Promoción y Protección de Derechos de NNyA como bandera.