El creador del célebre tema de “Misión: Imposible” recibió un premio a la trayectoria de parte de la Academia de Hollywood

El compositor argentino Lalo Schifrin recibió el domingo el Oscar honorífico de manos de Clint Eastwood, uno de sus grandes colaboradores en el cine, y culminó su discurso con la frase: “¡Misión cumplida!”, en alusión a “Mission: Imposible”, la sintonía por la que es conocido mundialmente.

“Creo que hemos hecho ocho películas juntos, Lalo. ¿Puedes subir y ayudarme a recordarlas? No puedo ver bien la pantalla”, dijo Eastwood entre risas, en alusión a la edad de ambos (el actor y director tiene 88 y el compositor 86) desde el atril de la sala Ray Dolby Ballroom, de Hollywood, donde se celebró la ceremonia, al entregarle el premio a Schifrin.

Eastwood, de 88 años, ayudó a subir las escaleras a Schifrin, de 86, mientras sonaba la banda sonora que hizo historia en la televisión de la década de 1960 y que ha acompañado a Tom Cruise en seis películas de gran éxito.

“Sin esa música, Cruise habría fracasado en su primera misión y no habría habido cinco secuelas”, apuntó divertida la intérprete Kathy Bates, que actuó en “The Bridge of San Luis Rey”, cinta que contó con música del argentino.

Schifrin, un apasionado del jazz y la música clásica, llegó a “Mission: Impossible” cuando se lanzó la serie de televisión, allá por 1966. “Cuando me dieron el libreto, no entendía nada”, confesó entre risas. “Pedí que al menos me mostraran el primer episodio montado porque sabía que ver el ritmo de las imágenes me iba a ayudar. Y ahí ya supe qué podía hacer. Creé un misterioso tema de espías, una especie de marcha con cuerda, que gustó. Pero el estudio pidió al productor Bruce Geller algo más concreto”, añadió.

Lo que buscaban los ejecutivos era una sintonía que enganchara al espectador por completo y le obligara a renunciar a lo que estuviera haciendo en ese momento. “No lo hice para tener éxito. Es, simplemente, lo que ellos querían. Tuve suerte”, manifestó.

Así despegaba una carrera que le llevó a trabajar en clásicos como “Cool Hand Luke” (1967), “Bullit” (1968), “Dirty Harry” (1971) y “Enter the Dragon” (1973), entre otros. Con Clint Eastwood rodó hasta tres entregas más de “Dirty Harry”.

Una carrera que comenzó gracias al trompetista de jazz Dizzy Gillespie, que a mediados de la década de 1950 escuchó en Buenos Aires a la orquesta que había formado Schifrin y preguntó por el creador de aquella música.

“Me invitó a trabajar con él en Nueva York y ahí es cuando varios ejecutivos de los estudios de cine escucharon esa música y decidieron que me tenían que llevar a Los Ángeles para trabajar en cine”, rememoró el músico.

Schifrin estaba destinado a seguir ese camino. Su padre, Luis Shifrin, era el primer violín de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, en el Teatro Colón. Su tío tocaba el violonchelo. En la familia de su madre todos eran músicos también.

“Yo, de pequeño, no sabía que existía otra profesión”, reconoció el artista, que se trasladó al Conservatorio de París para seguir sus estudios de música clásica al mismo tiempo que se convertía en pianista de jazz profesional, compositor y arreglista.

Por su casa, que décadas atrás fue el hogar de Groucho Marx, han desfilado todo tipo de famosos, como así lo atestiguan las fotografías que posee en su estudio. Uno de ellos fue Bruce Lee, a quien le encantó la música de “Enter the Dragon”.

“Me dijo que tenía que hacer artes marciales y vino a casa a enseñarme. La primera lección que me dio fue que la mejor pelea es no pelear”, afirmó con una sonrisa de lado a lado.

EMOCIÓN

En la ceremonia Eastwood presentó a Schifrin con cariño y recordó este amor que ambos profesan por el jazz. “El jazz era una música que se consideraba inmoral en mis tiempos”, reconoció Schifrin sobre el escenario “No podía ir a comprar música de ese tipo porque estaba prohibido. Pero la música no tiene límites. Es un lenguaje universal”, declaró.

En pleno discurso, Eastwood le comentó: “¿Te vas a llevar ya el Oscar?”. Y el artista le replicó: “Tal vez. Me estás saboteando el discurso”, provocando las risas de los espectadores.

La Academia de Hollywood emitió un emocionante clip repasando la trayectoria del músico, candidato a seis Oscar y autor de bandas sonoras tan icónicas como “The Cincinnati Kid” (1965), “Cool Hand Luke” (1967) o “Bullitt” (1968)

“Este premio me emociona profundamente. Hoy recuerdo a mis padres, profesores, amigos, familia… y especialmente a mi mujer. Componer para cine me ha dado una vida de felicidad y creatividad, y este Óscar es la culminación de un sueño. ¡Misión cumplida!”, afirmó. “Muchas gracias, amigos”, agregó en castellano.

Schifrin contó en la previa que no se lo podía creer cuando recibió la noticia en septiembre: “Pensé que era demasiado bonito para ser cierto. No tenía la menor idea. Había estado con mi señora haciendo compras, y cuando volvimos llamaron por teléfono. Atendió mi secretaria, se puso mi señora y vi que su cara se iba transformando, de buena manera, pero llena de asombro”, relató.

“¿Qué pasa?”, se apremió a preguntar Schifrin. “Te va a hablar el presidente de la Academia”, le contestó Donna, su esposa. Y el músico, tras la emoción de los primeros instantes, aseguró que en ese momento solo se acordaba del público, todos esos espectadores que han abrazado su música a lo largo de décadas.

De todos modos, el compositor criollo aclaró que “yo soy músico y compositor, nunca pienso en premios. El único premio para mí es poder tocar y escribir la música que quiero”.

La Academia de Hollywood entregó también un Óscar honorífico al publicista Marvin Levy, la actriz Cicely Tyson y los productores Kathleen Kennedy y Frank Marshall. A la gala acudieron artistas como Lady Gaga, Harrison Ford, Ethan Hawke, Alfonso Cuarón, Diego Luna, Lin-Manuel Miranda, Spike Lee, Lupita N’Nyong’o, Emma Stone o Michael B. Jordan, entre otros.