En 2019 pagarán impuesto a las Ganancias los trabajadores bajo relación de dependencia que perciban un salario mensual promedio neto de $38.301 ($46.146 en términos brutos), si no tienen ninguna deducción por familia o de otro tipo, en tanto que, si se trata de quienes pueden deducir cónyuge y dos hijos a cargo, el monto mínimo neto a partir del cual tributarán será de $50.668 ($61.046 brutos), en ambos casos incluyendo el proporcional del aguinaldo.

Este año en el que tributaron Ganancias 1.939.994 trabajadores, jubilados y autónomos (unos 750 mil más que en 2015), los salarios alcanzados son de $29.855 y $39.495 (netos), respectivamente. Siempre debe tenerse en cuenta que, para el impuesto, cuentan otros cobros adicionales, como el bonus, que se puedan estar percibiendo.

Las cifras para 2019 surgen de actualizar las variables del impuesto a las Ganancias según lo dispuesto por la ley, es decir, en función de la variación de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), un indicador de los ingresos laborales de la economía formal.

La Secretaría de Seguridad Social actualizó su informe con el dato correspondiente al mes de octubre, que arrojó una mejora de 5,2% con respecto a septiembre y de 28,29% en comparación con el décimo mes de 2017.

A pesar de la fuerte pérdida salarial que hubo este año -en promedio de 20 puntos respecto de la suba de precios estimada del 48%–, se incrementó el peso de este impuesto en el poder adquisitivo de los sueldos. Es decir, el poder de compra de los trabajadores se redujo por la mayor inflación, y los alcanzados por el impuesto, con un menor salario real pasaron a tener mayor presión de Ganancias.