El gobierno de Vladimir Putin apoyó a Nicolás Maduro y apuntó contra Donald Trump por encabezar “una injerencia extranjera destructora”.

Dos de las máximas potencias mundiales se muestran en veredas opuestas con respecto a la crisis en Venezuela. Mientras Estados Unidos se refiere a Nicolás Maduro como “expresidente” y apoya al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó, Rusia mantiene su apoyo al líder bolivariano y acusa al gobierno estadounidense de encabezar “una injerencia extranjera destructora” que es “una vía directa hacia el baño de sangre”.

Mediante un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores, Rusia critica lo que considera una injerencia en los asuntos internos venezolanos. “Una injerencia extranjera destructora (…) es inaceptable. Ello es una vía directa hacia la anarquía y el baño de sangre”, dice el texto, según consignó AFP.

“Vemos en las acciones descaradas de Washington una nueva demostración de la ignorancia total de normas y principios del derecho internacional”, añaden desde el ministerio, refiriéndose al apoyo abierto de Estados Unidos al autoproclamado presidente interino de Venezuela, el opositor Juan Guaidó.

“Exhortamos a los políticos venezolanos razonables opuestos al gobierno legítimo de Maduro, a que no se conviertan en peones de una partida de ajedrez extranjera”, prosigue el comunicado.

En ese sentido, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, denunció la “usurpación del poder” por la oposición. “Consideramos el intento de usurpación del poder en Venezuela (…) como una violación del derecho internacional”, declaró Peskov a la prensa.

En el punto más álgido de la crisis venezolana, Donald Trump no descartó una intervención militar de Estados Unidos: “Todas las opciones están sobre la mesa”. Ante esta amenaza, el vicecanciller ruso Serguei Riabkov dijo: “Estamos advirtiendo contra ello, sería un escenario catastrófico que sacudiría las bases del modelo de desarrollo que vemos en América Latina”.

La crisis económica actual y las sanciones de Estados Unidos han obligado a Venezuela a contar con la ayuda de otras naciones. Por eso Venezuela es un aliado cercano de Rusia y Moscú se ha convertido en prestamista como último recurso para Caracas. Venezuela y Rusia firmaron un acuerdo de inversión de 6.000 millones de dólares en los sectores de petróleo y oro venezolanos.

Pero el país entró en una nueva espiral de tensión el 10 de enero, cuando el presidente Nicolás Maduro asumió su nuevo mandato hasta el año 2025. Hoy el Ministerio de Exteriores ruso ha afirmado que “solamente los venezolanos tienen derecho a determinar su futuro”, y que “una intervención externa destructiva es inaceptable”. (Perfil).

ED