“Tenía que salir por decreto”, señaló. Coincidió con el fallo de la Corte sobre la consulta popular en La Rioja, e impulsará una ley de cupo en la Justicia.

La diputada nacional Elisa Carrió celebró la firma por parte del presidente de la Nación del DNU de extinción de dominio. “Tenía que salir por decreto, porque la (ley) que salía del Parlamento era una vergüenza”, enfatizó la líder de la Coalición Cívica, que alertó sobre la necesidad de apurar la implementación de la extinción de dominio porque los corruptos “están transfiriendo a terceros los campos”.

“Salió la ley que quería”, puntualizó Carrió, que advirtió que “la sanción de Diputados era un poco exagerada y podía volver al Senado, que es la Cámara de la impunidad”.

Entrevistada en el programa Terapia de Noticias, de La Nación+, la legisladora ponderó al presidente Mauricio Macri, con el que se reunió el miércoles en la residencia presidencial de Olivos, señalando que “estuvo muy bien al tomar la decisión” de firmar la extinción de dominio. Y al ser consultada sobre las dudas de la legalidad de ese DNU, sostuvo que “en materia civil puede haber decreto”, y aclaró que “se puede corregir (cualquier error) por el mismo decreto”.

Carrió insistió luego en que ella ya está fuera del Congreso. “Estoy jubilada, estoy ida, aunque me quede un poco adentro”, señaló, para aclarar luego que “lo que no quiero es más cargos”. Luego destacó que “estoy ida de la política institucional en el sentido de que voy a trabajar por la República, pero también voy a tener ‘By Carrió’, un lugar de moda. Y voy a militar contra el fascismo mundial. No quiero ser de los que callaron cuando todo sucedía”.

“Ahora voy a hacer campaña por el presidente”, dijo una vez más.

Si bien aclaró que quiere al Congreso, aseguró que por cuestiones de salud no puede estar “14 horas” dentro del Congreso, y que en la última sesión se fue con 9,4 de presión.

Volvió a emprenderla contra el ministro de Justicia, Germán Garavano, aunque ya no fue tan enfática: “Garavano no existe -dijo-, el problema hay personas que existen, otras que son ministros… Cuando sos ejecutor de la política de otros, no sos nada”. ¿Y quiénes ejecutan la política judicial?, le preguntaron. “Un grupo, un grupo manda”, y admitió que en ese grupo está el jefe de asesores presidenciales José Torello, de quien aclaró que es su amigo.

Consultada sobre la Justicia, señaló que “necesitamos un Poder Judicial independiente, no obsecuente”, y respecto de las actitudes de la Corte Suprema admitió que “hay decisiones que son venganza de (Ricardo) Lorenzetti”, pero puntualmente sobre el caso del plebiscito riojano, en el que el Tribunal Supremo falló este viernes rechazando el amparo presentado por el radicalismo, ella coincidió con el mismo. “Para mí es una cuestión local, está bien… Es un fallo muy difícil, además no puede ir directo a la Corte. Para mí la vía local hay que agotarla”.

Otra coincidencia con la Corte fue para ella el fallo sobre tarifas. “Hubiera fallado igual que la Corte -admitió-, siendo que no había habido audiencias”.

Una Carrió más contemplativa volvió a atacar de todos modos a Ricardo Lorenzetti, de quien dijo que “es siniestro”, y luego advirtió que la única mujer de ese Tribunal, Elena Highton de Nolasco “ha sido maltratada por Lorenzetti. Es una mujer que está cansada y está resistiendo”.

En ese contexto adelantó que impulsará la ley de cupo para la Corte Suprema, pidiendo un tercio de la misma para mujeres, y lo mismo en todos los tribunales orales, aunque aclaró que debe respetarse el mérito.

Lilita valoró el papel de Mario Quintana, con quien dijo que “sacamos todas las leyes buenas” de este Gobierno, y citó la de Defensa de la Competencia; Urbanización de Villas; y Banco de Alimentos. “Es mentira que (Quintana) se enfrentó por el tema de los laboratorios. Yo no hablé de laboratorios con Quintana, sino con (Gustavo) Lopetegui”, aseguró, anunciando luego que va a recorrer el país con Quintana, a quien no quiere de candidato.

Carrió anticipó que abrirá próximamente su estudio jurídico porque debe empezar a trabajar para mantenerse, y con relación al eventual desdoblamiento electoral, aclaró que no tiene decisión tomada: “Lo van a decidir María Eugenia y el presidente. Creo que tienen que sentarse en una mesa todos los interesados y van a tomar una decisión conjunta. No tengo una decisión tomada porque hay pros y contras”.

Tras señalar que está trabajando junto a Marcos Peña en las estrategias provinciales, Lilita aseguró que “Cambiemos somos Macri y yo”. Y cuando le dijeron que los radicales se iban a enojar, señaló que “el radicalismo es mucho más importante que nosotros”.

Valoró a Mario Negri, a quien definió como “mi hermano”, pero advirtió que otros radicales son para ella “postes”. Calificación que le endilgó al presidente del radicalismo, Alfredo Cornejo.

“Yo lo quiero mucho a Macri”, señaló cuando le recordaron que había dicho el año pasado que perdió la confianza en el presidente. “Tenía que recuperarla e hizo bien los deberes”, apuntó, citando el caso de la extinción de dominio y “que no ganara el ala que nos llevaba al neoperonismo”.

Respecto de Patricia Bullrich, la consideró “muy buena en algunos temas; pasada de vueltas en otros, pero siempre controlable. El problema de ella es que no puede parar, por ahí se cree Bolsonaro”, señaló, para aclarar luego que “general prusiano no va a ser”.

Al preguntársele si la imaginaba compañera de fórmula del presidente, Lilita señaló que Bullrich “apunta a todo. Patricia es peronista; el peronista quiere todo. Peronista de carácter -aclaró luego-; es muy buena persona, honesta, está luchando. Ella trabaja bien, hay cosas que no me cierran, con (Sergio) Berni, hay un acuerdo”.

Apoyó el uso de las pistolas Taser, y apuntó: “Yo creo en las armas no letales. A mí me encanta el chorro de agua en las manifestaciones, la gente se baña… Lo que hay que decirles es que no pueden hacer marchas y cobrar el subsidio”.

“Si yo le gané a Lavagna”, señaló cuando se le preguntó sobre el exministro de Economía y eventual candidato presidencial.

En otro pasaje reivindicó al ex secretario de Energía Javier Iguacel, de quien dijo que fue “un buen funcionario”, y anticipó que lo va a “reivindicar”, pues es una de “las figuras más carismáticas” dentro de ese espacio.

Dijo llevarse muy bien con Nicolás Dujovne, y aclaró que “si no había FMI, había default, así de simple”.

“La Coalición Cívica va a apoyar a Macri, va a jugar con el Pro”, aseguró, y respecto de un eventual segundo mandato de Cambiemos, dijo que hay que ir por la baja de impustos, y reformas laborales que cuiden el empleo, pero que bajen el costo laboral. “La verdad que una pyme no puede pagar esos aportes”.

En otro pasaje señaló sobre Daniel Scioli que “yo lo quiero a Daniel, es corrupto, pero lo quiero. Ya no tiene cura”. Y al que también dijo querer es al santo padre: “Lo quiero a Bergoglio, lo llamé. Su debilidad es el poder, el poder minúsculo”.