En pleno show, el público que no asistió al recital y pasaba por el lugar se bajó de los autos, paró el tránsito y se puso a cantar el clásico hit del cantante.

El músico británico Paul McCartney propuso el sábado por la noche una cita con la historia grande de la música popular contemporánea, en un colosal concierto brindado en el porteño Campo de Polo Argentino, en el que puso de manifiesto un brillante presente que revitaliza y realza aún más su ilustre pasado.

En lo que fue su cuarta visita al país, en el marco del “Freshen Up Tour”, lanzado con la excusa de presentar su exitoso último disco “Egypt Station”, el ex beatle dejó en claro que no se resigna a quedarse en su rol de prócer ni que su carrera se reduce a lo creado en el famoso cuarteto de Liverpool.

De esta manera, el concierto presentó un recorrido que abarcó desde “In spite of all the danger”, la primera precaria grabación realizada por The Beatles, cuando aún se hacían llamar The Quarrymen; y los inoxidables e infaltables “All my loving”, “Lady Madonna”, “Hey Jude”, “Eleonor Rigby”, “Blackbird” o “Let it be”, entre otros; hasta las más recientes “My valentine”, “Queenie Eye”, “Who cares” o “Come on to me”.

Durante la noche, en las afueras del Campo Argentino de Polo, sobre avenida del Libertador, se vivió un momento único e irrepetible. La gente que pasaba con sus vehículos por el lugar no pudieron pasar por alto cuando el cantante cantó “Hey Jude”. A modo de homenaje, decenas de personas se bajaron de sus autos, pararon el tránsito y cantaron desde lejos, uno de sus clásicos temas junto a Paul, convirtiéndose en un fenómeno imposible de igualar.

En las redes sociales, los usuarios destacaron la actitud de los fanáticos que no habían podido ir al recital, pero que a su modo compartieron con el cantante parte de su show.

“Sin palabras Sir Paul mágico”, “Qué hermoso. Amo esa canción”, “Épico”, “Qué ganas de llorar, ojalá hubiera estado ahí”, “Tremendo”, “Hermoso, los argentinos tenemos sentimientos”, fueron algunos de los mensajes de las personas que se expresaron sobre lo que estaban viviendo a metros del lugar donde se estaba presentando el artista.

El show de casi tres horas tuvo una buena cuota de clásicos beatles, con aquellas composiciones que atravesaron varias generaciones, también alcanzó momentos épicos al repasar canciones de Wings, el grupo que McCartney lideró en los ’70, y varias creaciones surgidas en los últimos años. Infobae.