Foto: C.O.L. Criterio Online

Entrevista de Diario COL al Dr. Mariano N. Castex. Prestigioso Psiquiatra y uno de los padres de la Psicología Forense en la República Argentina. (Perito en casos resonantes de nuestro País).

En el ámbito forense, el estado de la psicología y la psiquiatría (a las que preferimos denominar psicopsiquiatría) es muy dispar, ya que hay focos en donde todavía se mantiene una buena calidad de actividad a nivel académico, hay otros lugares donde ésta muy decaída y otros lugares forenses en donde o nunca existió o sigue siendo tan mala como cuando nació.

En algunas provincias impera mucho el sesgo en los peritos, sobre todo entre los psiquiatras, que se formaron con el sesgo de que todo el mundo es simulador y que todo el mundo es imputable y cada vez que encuentran a alguien, lo encuentran capaz para estar en juicio o imputable aun cuando esté reloco, cuando muchas veces el evaluado realmente no está capaz de estar en juicio o no puede comprender o dirigir sus acciones.

Entre los psiquiatras, cada vez han renunciado más y más, a trabajar con compromiso y seriedad, dejando el campo abierto a los psicólogos, incluso hay psiquiatras que dicen que el evaluado o peritado esta normal psico-jurídicamente hablando, temática que nunca se definió que cosa es. Porque ¿qué es la normalidad psico- jurídica? Dicen “no estar loco”, con lo cual contradicen el espíritu del Art. 34, 1º del CP, que habla de la inimputabilidad y que requiere que no pueda comprender o no pueda dirigir sus acciones, debido a alguna alteración mental, en el momento de cometer el delito. Con absoluta irresponsabilidad, dicen que como no está loco, comprende y dirige todo, olvidando así a las dos terceras partes de la psicopsiquiatría que habla de disfuciones o alteraciones que no implican locura.

Por otra parte mandan a juicio a ancianos, como en los casos de lesa humanidad que tienen 70 u 80 años, están medios paralizados y los remiten en camilla y suero a ser juzgados cuando hay jurisprudencia que indica, que cuando se prueba que una persona está en estado de enfermo o en estado de distrés y que estar bajo proceso penal va agravar su estado de salud, se debe suspender el juicio, cito eso en un libro mío que se llama la “Capacidad para estar en juicio”, que es una cosa procesal de forma y muy distinta a la inculpabilidad por razones psíquicas que es temática penal de fondo. Sin embargo cuando se pide si hay capacidad para estar en juicio, te contestan en función de la inimputabilidad que es temática del código penal y no del código procesal.

En la psiquiatría forense, sacando algunos casos aislados de médicos forenses buenos, cada vez están más en la superficialidad, “en 5 minutos lo veo” y después trascriben lo que dice la psicóloga. A veces ni siquiera eso, se remiten directamente a lo que dice la psicóloga. Y entre los psicólogos hay algunos muy buenos, otros malos y otros malísimos. En fin, esa es la situación.

En el campo de los peritos de parte, hay peritos muy formados académicamente, pero que se los ignora, no se los lee o no se los escucha, como si no existieran.

Además eso que el perito oficial, siempre es el perito oficial y por ende goza de absoluta credibilidad, es casi un dogma, cuando en realidad el perito oficial esta tan expuesto por ej. al sesgo y a otras cosas (que existen créase o no, por ejemplo: temor a perder el puesto, subordinación al discurso de los medios, influencia del alegato de oreja, sesgo, prejuicios y hasta cometas, etc…) y que no se terminan nunca de erradicar.

El sesgo es cuando se toma una posición, una hipótesis y no admite ninguna otra en contrario. En psicopsiquiatría siempre existe una o más dudas prudentes en contrario, nunca impera la certeza moral que se define como exclusión de toda duda prudente en contrario y por ello un dictamen judicial no debería apoyarse en solo el dictamen pericial, como suele ocurrir en no pocos casos de abuso.

Todo lo que es psicología forense, es al mismo tiempo psicología médica y se olvidan que en la provincia de Buenos Aires todos los psiquiatras tenemos la incumbencia de expertos en psicología médica. Algunos psicólogos tienen miedo a confrontar con los psiquiatras, porque evidentemente el abordaje del psicólogo es distinto al abordaje del especialista en psicología médica, porque tenemos un abordaje pautado desde hace más de dos mil años, desde la época griega, hay una forma de preguntar, todo un esquema, mientras que aquellos muchas veces trabajan a interrogatorio libre, informando sin orden, ni metodología, cuando los buenos psiquiatras informan ordenadamente. Además está la mala costumbre de algunos psicólogos y también de no pocos médicos de afirmar la existencia de indicadores de tal o cual cosa sin enumerarlos ni explicarlos. Usan así un estilo dogmático y crítico que no es ciertamente científico ni propio del arte.

Este tipo de cosas todavía existe y para peor se impone bajo el título de rigurosidad científica. Por eso es bueno que los tribunales pregunten a los peritos y los hagan hablar y explicar para conocer mejor sus pronunciamientos y ahí se ver si hay sesgo.

Diario Col. Toda persona puede mentir?

Se pregunta a la gente si puede fabular, se olvidan que todo el mundo puede mentir desde los 4 años, yo tengo casos de chicos de 3 años que mentían, sin saber que mentían, pero mentían por diversión, entonces primero, mentir, cualquiera puede mentir, hay extensos textos sobre la psicología de la mentira. Mentir es objeto de la investigación psicológica y existe amplia literatura al respecto tanto sobre la mentira normal como sobre la patológica.

Diario Col. Cuál es la diferencia entre mentira y fabulación?

Fabulación es partiendo de un hecho real objetivo o subjetivo, se agrega imaginativamente algo, sobre lo cual a veces puede no tenerse conciencia. La mentira, si hay conciencia, es una negación de una verdad debida a otro. En muchos casos forenses la persona presenta como algo vivido, algo que en realidad no vivió pero que cree haber vivido. Los estudios de imagen como el Spect y la Resonancia magnética funcional están avanzando de manera vertiginosa para clarificar estas temáticas.

Diario Col. Dr. Nos cuenta cómo nace su pasión por la Psicología Forense.

Brevemente. Primero que soy Licenciado en Filosofía y Humanidades, que en la formación tiene bastante de psicología (cursé entre 1958 y 1961 materias como psicología inferior, racional, experimental y Gestalt que en carreras de psicología no se ven). Con la creación de la Facultad de Filosofía y Letras en 1886 comienzan los primeros cursos de Psicología universitaria. En 1906 se crea una Segunda Cátedra de Psicología orientada a los procesos mentales superiores y a relacionar la psicología con la filosofía y las ciencias sociales. La psicología es más arte que ciencia en no pocos aspectos y en ella no han brillado solamente médicos como Freud o Lacan, H. Deutch o Jüng. Melanie Klein era maestra y el creador de la técnica analítica llamada del sueño despierto, Desoille era ingeniero. Durante el proceso militar la psicología académicamente quedó congelada

A principios de 1980, Amadeo Llerena (ministro de educación de facto) promovió el desguace de la carrera de psicología, anulándola como carrera mayor y entregando una parte de la misma a cada una de las otras carreras, con el objetivo de vaciar a la carrera de su práctica e impedirle sus aportes en el terreno de la psicopatología, con lo cual se extendió mi incumbencia en aspectos claves de la practica psicológica, sobre todos los tests. Eran tiempo en que los psicólogos perseguidos se refugiaron en el análisis de diván, pero también crearon innovaciones en las técnicas analíticas y hasta nacieron escuelas como la de Casullo (técnicas psicodiagnósticas) o Sara Slapak (psicología profunda) que ha hecho brillar el claustro de la UBA. Con la vuelta de la democracia, vuelven así los profesores concursados. En 1985 mediante resolución sobre incumbencias: se enunciaba los ámbitos en los cuales el psicólogo podía realizar sus prácticas, entre ellas el jurídico. Esto sentó el primer paso para implementar la especialidad y luego la Ley Nacional del Ejercicio Profesional de la Psicología (sancionada en 1987), en ella también se mencionaba la práctica en el ámbito jurídico.

Todo esto alentó a que en las facultades de psicología se incorporara la formación específica en el ámbito jurídico y forense (entre 1985 y 1992). En la UBA comenzó en 1987 como “psicología forense”, siendo la primer cátedra por concurso de oposición la mía. En 1998 se habilitó la segunda cátedra que quedo a cargo del Profesor Asociado Dr. Varela. Costó bastante a todos desplegar la visión unifocal centrada en Lacan y el diván para abrirla al vasto campo de la(s) Psicología(s) aplicadas. Todavía hay mucho que hacer al respecto.

Entre 1983 y la actualidad el 80% de mi actividad docente está dedicado a trabajar en psicopsiquiatría y sobre todo la docente hasta alcanzar los 80 años fue en el ámbito de las Facultades de Psicología y Derecho de la UBA. En Medicina (UBA) gané el cargo de Titular Regular de Medicina Legal pero tuve que jubilarme enseguida por la edad. Sigo activo en el trabajo forense aún con mis 87 años.

Diario COL: Dr. Muchas gracias, desde ya es un privilegio entrevistarlo y nos complace tan ilustre visita en éste medio.