Bajo el lema “Presión arterial saludable, latidos saludables” el 17 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Hipertensión, uno de los principales factores de riesgo que en el mundo se cobra la vida de más de 9 millones de personas al año. El control periódico de la presión arterial y la promoción de hábitos saludables son las principales herramientas de prevención de la enfermedad. En Argentina el 34% de la población mayor a 18 años es hipertensa, una tendencia que se reitera a nivel mundial donde 1 de cada 3 personas tiene una presión arterial que supera el límite 140/90. De ellos el 48% no recibe el tratamiento contra la enfermedad ya que el 33% desconoce su condición de hipertenso y el 15% que conoce su diagnóstico no sigue las indicaciones médicas. Elegir los alimentos con menos sodio en las etiquetas, evitar agregar sal a las comidas, consumir más frutas y verduras, hacer actividad física al menos 30 minutos diarios y evitar el consumo de tabaco y alcohol son acciones clave para la prevención de la hipertensión y de otras enfermedades asociadas.

¿Cómo se detecta?

La única manera de detectarla es midiendo la presión arterial. Existen dos medidas: la presión arterial sistólica (PAS) o máxima y la presión arterial diastólica (PAD) o mínima. Se considera hipertensión cuando la medición máxima es mayor a 140 y la mínima es de 90.

¿Cómo se previene y trata?

Si bien en la mayoría de los casos, la hipertensión arterial no tiene cura, se puede mantener controlada. Para el tratamiento, la medicación es sólo una parte de lo indicado por los especialistas, porque suelen acompañarlo por alimentación saludable, actividad física y el cuidado en el consumo de sal y alcohol.

Los consejos médicos apuntan a mantener los siguientes hábitos: reducir el peso corporal, reducir el consumo de sal (4-6 gramos de sal), reducir la ingesta de alcohol, realizar actividad física (entre 30 y 45 minutos tres veces a la semana), reducir el consumo de café, consumir alimentos ricos en potasio, no fumar y seguir una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados y pobre en grasas saturadas.

Es importante que el paciente hipertenso acuda al servicio de emergencias en caso de cualquiera de los siguientes síntomas: dolor de cabeza muy intenso y repentino, mareos o vértigo, visión borrosa, dolor en el pecho o sensación de falta de aire, dificultad para hablar y levantar un brazo o parálisis facial.