Mucho se ha dicho de Manuel Belgrano, su figura se recuerda pero cada vez parece que se torna más irrepetible. Belgrano fue funcionario, fisiócrata, ecologista, defensor de los derechos de la mujer, pero sobre todo fue un ciudadano; Belgrano fue periodista, abogado, economista, defensor de los pueblos originarios, pero sobre todo fue un hombre político; Belgrano fue militar, religioso, poliglota, defensor de la educación universal y pública, pero sobre todo fue un Revolucionario; Belgrano fue embajador, escritor crítico, ideólogo, pero sobre todo fue un Patriota.

Hoy es también el día nuestra Bandera Nacional, bandera que él creara y enarbolara por 1° vez a orillas del Paraná en las cercanías de la villa del Rosario, como magno acto de rebeldía, que se jurara por primera vez en Jujuy donde es bendecida, también por primera vez, por el presbítero Juan Ignacio Gorriti. Fue la Bandera de las Provincias Unidas del Sur o del Rio de la Plata, hasta que las distintas naciones actuales se dividieran e independizaran: Bolivia 1825, Chile 1826, Uruguay 1828, Paraguay 1842.

A 199 años de su muerte, su memoria nos intima, nos asecha, nos conmina: “Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido” (autobiografía – primera parte)

“Manuel Belgrano nos dejó mucho más que una bandera. Nos legó una idea de Nación, esa inteligencia emocional que hay que poner en marcha para construir un País desde la unidad, la inteligencia, la mente y el corazón. Nos transfirió el ejemplo de la entrega al

bienestar público sin esperar más recompensa que la simple noción del Deber Cumplido”. ¡¡¡VIVA LA PATRIA!!!