El descubrimiento, en proceso de aprobación, permitiría también entender los efectos de la malnutrición proteica sobre la función hepática y endócrina.

Científicos marplatenses desarrollaron una patente, en proceso de aprobación, que involucra receptores celulares, con potencial para el tratamiento y/o diagnóstico de enfermedades como el cáncer. Además, el descubrimiento permitiría entender los efectos de la malnutrición proteica sobre la función hepática y endócrina.

Los autores son investigadores del grupo “Enfermedades metabólicas”, dirigido por Andrea Chisari, investigadora adjunta del Conicet y Profesora de Fisiología Humana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp). Cita 0223.

El hallazgo científico, que permitiría diagnosticar y tratar patologías hepáticas crónicas que afectan a una gran parte de la población mundial, consiste en tres partes: la generación un receptor celular (TGFBR2-SE), la síntesis de una proteína recombinante de unión a dicho receptor y la producción de un anticuerpo monoclonal que lo detecta. Por supuesto, el receptor tiene un papel central en la regulación de la fisiología y patología hepática, por lo que tendría un enorme potencial sanitario y comercial.

En el cuerpo humano el Factor de Crecimiento Transformante β (TGF-β) es un regulador clave de la fisiología y patología hepática. Esta proteína mensajera favorece el desarrollo de la fibrosis hepática, condición que se presenta en estadios avanzados de varias enfermedades crónicas del hígado (ECH). Además, la acumulación gradual de lípidos en el hígado que se presenta en patologías como el hígado graso no alcohólico (HGNA) conduce a la síntesis y liberación de varias citoquinas pro-inflamatorias, entre las que se incluye al TGF-β.

Las ECH constituyen una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo

De acuerdo a las estadísticas, la enfermedad HGNA es considerada una de las enfermedades hepáticas más comunes asociadas a niños y adolescentes, y se estima que su prevalencia oscila entre un 10 y un 40 por ciento en adultos alrededor del mundo. A menudo la HGNA progresa hacia la carcinogénesis hepatocelular (HCC). El HCC constituye el sexto tumor más habitual en el mundo, siendo particularmente alto en los países subdesarrollados, y constituyendo la tercera causa más común de muerte por cáncer. La elevada complejidad de esta afección y las patologías con las que se encuentra íntimamente relacionada, hacen necesario un abordaje multidisciplinar para su manejo, implicando a múltiples especialidades tanto médicas como quirúrgicas.

Recientemente en nuestro país se descubrió una nueva variante de esta proteína, que fue denominada TGFBR2-SE. La presencia de esta proteína recombinante “competiría” con los mensajeros clásicos de esta vía de señalización, así “el TGFBR2-SE podría cumplir un rol regulatorio contrarrestando los efectos adversos de la activación de esta vía, que se encuentra aumentada en enfermedades crónicas del hígado, tales como el hígado graso no alcohólico y el cáncer de hígado”, explica Andrea.

Estos avances tendrían un claro potencial en el tratamiento y diagnóstico de cáncer de riñón, piel, hígado, fibrosis de pulmón, cirrosis, enfermedades metabólicas y musculo-esqueléticas como la artrosis, osteoporosis, artritis, entre otras. Al respecto, la investigadora explica: “Actualmente nos encontramos trabajando en instrumentos biotecnológicos para una mejor aplicación del hallazgo y en estudios en artritis reumatoidea y fibrosis hepática”.