Como todos los años, las ballenas comenzaron a llegar a la zona de Península Valdés, en la provincia de Chubut, para dar a luz a sus crías y aparearse, generando una escena de la naturaleza que vale la pena ser contemplada.

Miguel Bottazi, capitán guía ballenero y miembro de la empresa familiar pionera en realizar los avistajes en Puerto Pirámides, contó que las ballenas “ya están en el Golfo Nuevo”, lo que dio inicio a la temporada de embarque para observar los distintos comportamientos de estos inmensos y entrañables animales, que se quedan en las costas argentinas hasta diciembre.

En ese sentido, Bottazzi explicó que “hay diferentes períodos de comportamiento” que determinan distintos tipos de observación. En este momento “en Puerto Madryn se puede realizar el avistaje costero en la playa de El Doradillo, que es una playa de cantera donde la gente se sienta a tomar mate y ve las ballenas ahí a pocos metros”. En esta zona, ubicada a unos 13 kilómetros de Madryn, “se ve mucha actividad de madre con cría y algunos juveniles; estas madres se refugian de los machos que están más lejos, a la espera de hembras receptivas para parearse”.

En tanto, en la zona de Puerto Pirámides, desde donde salenlanchas y catamaranes para los avistajes, en estos meses de invierno hasta septiembre, “se puede observar bastante actividad de apareamiento, cortejos, copula, es un avistaje con más aventura y adrenalina, donde se ven los saltos y golpes de cola”, describió.

Ya para mediados de septiembre, estos animales que se aparearon, comienzan a retirarse y dejan lugar en el golfo a las madres con las crías que estaban cerquita de la costa.

“A partir de septiembre, ya en los meses de primavera, lo que empieza a verse en los avistajes embarcados son las madres con estas crías que ya tienen 2, 3 y hasta 4 meses; estos ballenatos están bastante más sueltos, curiosos juguetones, se acercan bastante”, subrayó Botaazzi, y agregó que este avistaje “es un poco más light, más tranquilo, más dulce”, ya que lo que se ve en general son grupos de madres con sus bebés jugando.

Ciclo reproductivo
La gestación de las crías de la ballena Franca Austral, que es la que llega todos los años a las costas chubutenses especialmente para cumplir con su ciclo reproductivo, dura 12 meses. Es por eso que las madres con cría que se ven en las costas de Madryn en los meses de invierno, son las que se aparearon la temporada anterior.

“Las ballenas eligen este golfo por sus características geográficas, ya que este lugar les brinda protección de los vientos, las corrientes y es un lugar ideal para que esa hembra preñada dé a luz a su ballenato, lo amamante y lo entrene los primeros meses de vida”, graficó Bottazzi.

En tanto, el momento del nacimiento de las crías es casi un misterio que se guarda la naturaleza para sí. Hasta el momento hay un solo registro tomado hace unos 4 años atrás del alumbramiento de un ballenato. Vale aclarar además que este proceso en general ocurre debajo del agua.

“En un avistaje al atardecer se pudo ver una ballena girando, haciendo movimientos pre parto, y un fotógrafo pudo documentar la cola de un bebé blanco saliendo del vientre de la madre, y hoy en día es el único documento fehaciente en más de 35 años de avistaje”, explicó el capitán ballenero, y añadió: “Hay muchas cosas que pasan debajo del agua que nosotros no podemos ver, en esta ocasión la madre se pudo panza arriba y se pudo ver la cola del bebé saliendo”.

No obstante, Bottazzi señaló que se puede “predecir cuando una ballena está parturienta, porque tiene un tamaño enorme y empieza a hacer como contracciones, curva el cuerpo, saca mucho la cola”, indicó, y agregó que “las hembras en ese proceso respiran distinto, exhalan el aire de una manera fuertísima, que parece un trueno”.

Recomendaciones climáticas
Respecto al clima, señaló que el fin de semana largo hubo una temperatura muy agradable, que rondó casi los 20 grados, con mar planchado y vientos suaves. De todas maneras, hasta la primavera, el frío y los vientos pueden producir que se cierre el puerto varios días.

Récord 2018
El año pasado los biólogos que trabajan en la zona contabilizaron unas 1600 ballenas, un número récord. Este año aún no se realizó el censo aéreo pero para la fecha ya hay buena cantidad de ejemplares en el Golfo Nuevo.