Animales hacinados, estresados y sujetados con collares de cadenas son las algunas de las situaciones que se ven en el zoológico de Luján, según una denuncia de la Defensoría del Pueblo bonaerense, que le exigió ayer a la Provincia inhabilitar el lugar.

El reclamo fue elevado a la Dirección de Flora y Fauna del Ministerio de Agroindustria bonaerense, tras una inspección en la que la Defensoría corroboró que las autoridades del zoo cometieron sucesivos incumplimientos a la ley 12.238. Entre ellas, permitieron que el público ingrese a las jaulas para alimentar o tocar a los animales, lo que está expresamente prohibido.

“Observamos animales hacinados o con collares de ahorque con cadenas, como en el caso de los leones y los tigres, que además sufrían stress por el contacto con la gente. Incluso,  esta situación era promocionada por las autoridades del zoológico para sumar visitantes”, precisó el titular del organismo, Guido Lorenzino. En ese sentido, el funcionario explicó que “es necesario considerar a los animales como personas no humanas sintientes” con personalidad jurídica y derechos.

La Defensoría apela a que el Gobierno haga caso a su pedido para que el zoológico deje de funcionar y por tanto, deje de contar con animales vivos de la fauna silvestre en cautiverio o semicautiverio para su exhibición. La intervención de la institución surgió tras una petición en la plataforma Change, promovida por la organización Animalista Independiente Argentina, que reunió más de 320.000 firmas y pidió la intervención de la Defensoría.