Israel expulsó hoy a Omar Shakir, director regional de la ONG humanitaria Human Rights Watch (HRW) al ser acusado de apoyar un boicot al país.

Se trata del primer caso de deportación de un defensor de Derechos Humanos, informó la agencia de noticias EFE.

Israel le revocó la visa de trabajo en base a una ley de 2017, que permite limitar la entrada al país a simpatizantes del boicot.

En noviembre, la Corte Suprema israelí rechazó la apelación de Shakir e hizo efectiva la orden de expulsión gubernamental, cuyo plazo terminaba hoy.

Israel ya había rechazado su visa en febrero de 2017, cuando consideró que la ONG se dedicaba a hacer “propaganda” a favor de los palestinos en lugar de defender los derechos humanos, lo que fue condenado por cerca de quince ONGs humanitarias israelíes y se le terminó concediendo un permiso para permanecer en el país.

Shakir, de nacionalidad estadounidense y de origen iraquí, dijo en Jerusalén en su último acto público antes de tomar el avión hacia Estocolmo, que la comunidad internacional debería adoptar “un nuevo enfoque” ante el “ataque cada vez mayor al movimiento de derechos humanos”, citó la agencia española.

“Hoy es Humar Rights Watch”, pero “mañana serán defensores de derechos israelíes y palestinos, después serán ciudadanos o estudiantes”, alertó el activista.

El director ejecutivo de HRW, Kenneth Rorh, dijo hoy en su cuenta personal de la red social Twitter que “Israel se une hoy a Venezuela, Irán y Egipto al prohibir a los investigadores de Human Rights Watch”.

Sin embargo, Roth aseguró que Israel no “logrará ocultar sus abusos contra los derechos humanos. Más bien, este acto de censura ha fracasado al intensificar la atención sobre el abuso israelí”.

Finalmente, Roth dijo que HRW no reemplazará a Shakir en Israel, ya que “nuestro próximo investigador tendría exactamente el mismo problema” al “promover nuestra política de que las empresas deben evitar la complicidad con los asentamientos ilegales de Israel”.

Las autoridades israelíes estiman que la campaña del boicot, desinversión y sanciones (BDS) es antisemita por lo que reformó la ley en virtud de la cual se negó la entrada a personalidades, representantes de organizaciones internacionales y políticos.