La declaración de emergencia sanitaria en la Argentina y las recomendaciones de especialistas sobre la importancia del aseo del lugar en el que nos encontramos transitando la cuarentena y la higiene personal para evitar contraer el COVID19 han generado que en muchos hogares de la Argentina se haya comenzado a aplicar una limpieza exhaustiva llevando adelante tareas que, ante la falta de información, a veces se hacen en exceso o de forma incompleta.

Es en este marco que debe tenerse en cuenta que al ser el COVID19 un virus que se mantiene activo por varias horas, incluso días, en las superficies y objetos, donde se deben concentrar las tareas de limpieza es en los elementos que se utilizan a diario. Esto es para evitar que las manos, que es la parte de nuestro cuerpo que entra en contacto con los objetos, se infecten y luego terminen llevando el virus a la boca, nariz y ojos, haciendo posible que nuestro organismo se enferme.

Para ello es importante tener en cuenta la diferencia entre limpiar y desinfectar. La limpieza consiste en eliminar la mugre visible mientras que en la desinfección entra en juego algún compuesto que elimina los virus y las bacterias. La lavandina, el jabón y el alcohol son sustancias que tienen la capacidad de eliminar estos organismos. Es por ello que los especialistas recomiendan que una vez que se llevaron adelante las tareas de barrido y de suelos, limpieza del polvo de las superficies se debe utilizar un agente químico para eliminar todo rastro de virus y bacterias nocivas para la salud.

En este marco se recomienda rociar las superficies con un combinado de alcohol fino de 96 grados y agua en una proporción de 70/30, es decir siete partes de alcohol por tres de agua. Un dato importante a tener en cuenta es que este preparado debe hacerse en un espacio ventilado y lejos de cualquier fuente de calor o fuego para evitar un accidente ya que el alcohol que se compra en la farmacia es altamente inflamable.

También se puede emplear una pequeña proporción de lavandina comercial (común) diluida en agua. Para que sea efectiva esta combinación los especialistas recomiendas colocar un pocillo de café (100 ml) en un balde con 10 litros de agua. Si se necesita una cantidad menor, se recomienda una cuchara sopera (10 ml) de lavandina en 1 litro de agua.

La diferencia que existe entre ambos compuestos es que el alcohol se evaporo mientras que la lavandina debe ser enjuagada. De ahí que el alcohol sea considerado más cómodo a la hora de limpiar.

Si bien se puede utilizar un trapo o algún material que se pueda embeber, para mayor comodidad del que limpia se recomienda un rociador. Una vez que el líquido se encuentra en este recipiente debe ser rociado en piso, picaportes, controles de remoto, teclas de luz, celulares, y todo lo que tenga contacto con las manos, que son los principales transportes para que el virus llegue a nuestro organismo.

Lo ideal y clave de la desinfección es que este líquido permanezca en el lugar en el que se roció por un espacio de dos a cinco minutos. Pasado ese lapso se puede pasar un trapo para retirar la humedad. Este proceso debe ser realizado con la mayor frecuencia posible

En tanto, concluidas las tareas de limpieza y desinfección quien lo haya realizado debe lavar sus manos con agua y jabón por espacio de 20 segundos, según recomienda la OMS.

Se recomienda además no rociar la casa con aerosoles ya que el virus no pulula ni sobrevive en el aire a menos que alguien infectado lo envíe a otra persona a través de la tos o el estornudo. De ahí la importancia de taparse con el codo al realizar algunas de estas dos acciones involuntarias.

También se indica no cerrar la canilla (que fue abierta con la mano sucia) con la mano limpia por lo que conviene rociar la canilla con la solución de agua y alcohol.

Se pide, antes de aplicar cualquier producto, leer las etiquetas de los envases. Finalmente se recomienda no ingresar a la casa con los zapatos que se usaron en el exterior. Antes se debe desinfectarlos y luego deberán ser llevado en la mano hasta un lugar en el que puedan permanecer.