Deseo dirigirme a la comunidad de Tordillo para manifestar enfáticamente mi preocupación por el comportamiento que observo en la ciudadanía en relación con la situación por coronavirus.

En las últimas semanas he notado un relajamiento de las medidas de prevención de los contagios, así como el olvido del distanciamiento social. Quiero recordar a la comunidad que, independientemente del hecho de que tanto el uso del tapabocas como el respeto de la distancia son obligatorios, son estas las únicas medidas que conocemos para evitar la transmisión del virus, por lo que es indispensable continuar con los cuidados.

Debido al comportamiento ejemplar de nuestro pueblo, nuestro distrito ha tenido la fortuna de poseer un número mínimo de casos, con ningún fallecido, lo que nos ha permitido alcanzar esta semana la fase 5 del aislamiento social. Allí por marzo, cuando la pandemia arribó a nuestro país, manifesté que estaríamos atravesando una guerra contra un enemigo invisible, que era imprescindible el compromiso de todos para enfrentarlo. Hoy les recuerdo: la guerra no ha terminado, es una guerra de desgaste en la que si nos relajamos, perdemos.

Si no queremos que se disparen los casos, debemos necesariamente continuar con las medidas de distanciamiento, el uso de tapabocas y el respeto del número de personas habilitadas en los locales comerciales y las reuniones sociales. Sé que a estas alturas estamos cansados y hastiados, pero esta es la única forma de cuidarnos entre todos.

Fuerza, tordillenses, falta menos. Depende de nosotros llegar al final de este arduo camino.

Héctor Olivera