Septiembre|20-

Querida Isabel Sampaolesi

Después de muchos meses de la Pascua de Fernando Perrone -tu esposo y único amor de pareja en este mundo- publico mi sorpresa y dolor por dicha partida.

Cuando algo tan inesperado golpea la mente y el corazón, me siento tan devastada que solo recurro a la oración para pedirle a Dios su mano y la fuerza para los que quedan.

Así, entre otros necesitados de mis pobre ruegos, te he tenido presente siempre. Sabes cuán grande es el cariño que nos une desde hace tantos años: cumpleaños compartidos. Tuyos o de Anita; las tardes pasadas “conociendo” Dolores en su crecimiento urbano, las meriendas en el A.C.A.; las charlas a veces dolorosas otras alegres, y siempre con la Catequesis como realidad, nostalgia y crecimiento.

Impulsiva y generosa, ganaste este vínculo por tu decidida modalidad y me hiciste conocer a Fernando tan sereno y paciente; tan capaz de caminar conmigo varias cuadras solo para acompañarme; feliz por amarte y por ser y sentirse cursillista.

Pasaron una Luna de Miel en Europa antes de morir, cuando nada hacía suponer este final- “Estad preparados pues no conocéis ni el día ni la hora” – dice el Señor. Pero…

Querida Isa, te sorprenderá este medio público de condolencias
– cuando no construyas no digas nada – Hoy te digo que cuentas conmigo cuando puedas regresar.

Seguiré pidiendo la protección de Jesús y de María para que la fe te ayude a aceptar lo irremediable.

Un abrazo a tus hijos

De corazón

Ester Castañares