El intendente del distrito serrano volvió a manifestar su preocupación por el aumento de contagios y aseguró que en el hospital municipal quedan cinco camas disponibles en momentos en que hay más de 1.000 casos activos.

La situación en torno a la pandemia del nuevo coronavirus se agravó notablemente en las últimas semanas en Tandil, donde la curva de contagios ha registrado un considerable aumento que llevó los casos activos de covid-19 a más de 1.000.

Las autoridades del comité que sigue las vicisitudes epidemiológicas del distrito determinaron que el partido pase desde este miércoles al estadio rojo de su propio sistema de fases para contener la pandemia. Fue después de que el intendente Miguel Ángel Lunghi expresara su preocupación por la realidad sanitaria.

La palabra del jefe comunal se reiteró en esa línea en las últimas horas, cuando en diálogo con LU22 radio Tandil AM 1140 admitió estar enojado y pidió directamente a los tandilense que no sean “estúpidos”.

Para trazar el complejo panorama, Lunghi contó en primera instancia que en el hospital municipal Ramón Santamarina quedan cinco camas disponibles y apuntó a los jóvenes, quienes no sufren las consecuencias del virus pero contagian a los mayores.

“El 81% de los infectados son menores de 58 años, ellos no tienen problemas pero hacen circular el virus y terminan enfermando a los mayores, que es donde tenemos la mayor cantidad de muertos: 36”, explicó el jefe comunal.

En ese sentido, agregó: “No hay vacunas ni remedio, no es una cuestión de fases o semáforo. El problema es la responsabilidad individual. Tenemos que disminuir la circulación viral. Hay que salir a trabajar con todos los protocolos y volver rápido a casa; salir de recreación y volver rápido a casa. Si no, tendremos problemas serios”, avisó.

“Estamos preocupados y con dificultades. El virus ha crecido mucho en la ciudad. Hay mucha falta de responsabilidad social, un relajamiento de la gente que sale sin barbijo y organiza reuniones sociales clandestinas. Decidimos ir a un rojo sin trabar la actividad económica, pero éste es solo un primer paso”, advirtió a continuación.

Sobre la posibilidad de decretar un cierre más amplio y decidir implementar nuevas restricciones, el titular del Ejecutivo tandilense aseguró que no lo dudará si la situación lo amerita, pero reconoció que ese no es el camino. “No me va a temblar el pulso, pero vamos a entrar en un conflicto social. La gente no tiene plata para llegar a fin de mes. Además, no hay cantidad suficiente de inspectores y de policías. Tandil tiene 150 mil habitantes y no podemos controlarlos a todos, a todos los comercios y a todos los paseos”, argumentó al respecto.

Por último, se descargó: “Estoy un poco enojado porque la gente tiene que pensar en los mayores. No es una cuestión de camas o de plata. No hay médicos terapistas. No hay más enfermeros y enfermeras. Los pobres están cayendo por contagio. No es cuestión de plata, es cuestión de responsabilidad civil. Si se juntan en forma clandestina, tiran por la borda el esfuerzo de todos y ese esfuerzo debe ser valorado. Tandil es un pueblo bueno pero pido que reaccione. No seamos estúpidos, debemos cuidarnos”, pidió para concluir.