Una vez más, tras el desastre que dejó el temporal del lunes, la sociedad dolorense demostró su sensibilidad y su compromiso con todas las personas que sufrieron pérdidas o daños por la inundación.

Una vez más la sociedad civil demostró que estamos perdidos si no nos ayudamos entre nosotros, si nos olvidamos de que somos una comunidad y de que todos estamos involucrados en este problema y que a todos nos afecta de una manera u otra.

Ahora bien, una vez que el agua retroceda y que las personas damnificadas hayan podido regresar a sus casas seguramente vendrá el olvido y una vez más, como tantas otras veces, el problema se desvanecerá entre los muchos otros que ocupan a la opinión pública. ¿Cuántas veces más deberemos confiar en que no se repita este desastre? ¿Hasta cuándo seguiremos repitiendo esa frase ficticia sobre que “Dolores se inunda”?

Es discutible el argumento de que los eventos climáticos no pueden predecirse con justeza. No obstante, lo que es realmente inadmisible, es que no se haya implementado aún una gestión del riesgo. Y eso es responsabilidad absoluta del Estado.

Es hora de que todos aquellos responsables de la gestión y quienes nos representan se dispongan a poner en agenda prioritaria una acción integral para el abordaje de una situación de desastre. En otras palabras, es hora de crear una comisión interdisciplinaria establecida para tal fin con el objeto de determinar los riesgos, intervenir para modificarlos, disminuirlos, eliminarlos o lograr la preparación pertinente para responder ante los daños que pueda causar un desastre de origen climático.

Porque no es cuestión de esperar a que las aguas se retiren o pedirle a la Providencia que interceda ante cada lluvia torrencial. Sabemos que se trata de implementar políticas públicas en serio y de planificar a largo plazo.

Confiemos en que así sea y exijamos todos juntos acciones concretas en este sentido.

Cordialmente,

Verónica Meo Laos

DNI: 20204397