Cathy Boone falleció a los 49 años en un hogar para gente en situación de calle de Oregon, Estados Unidos. Nunca supo del dinero que le había dejado su madre

Una mujer murió en un albergue para indigentes sin saber que tenía una herencia de casi 900 mil dólares que la Justicia buscaba entregarle

En julio de 2019, un juez del condado de Clatsop ordenó que se enviaran $884.407 dólares de los activos de la herencia al Departamento de Tierras del Estado, que maneja el dinero no reclamado, cuando los herederos no pueden ser ubicados o rechazan el pago.

No está claro si Boone alguna vez supo que el dinero era suyo o si entendió cómo conseguirlo.

“No creo que ella se acercaría a ellos por su cuenta, pero había suficientes personas que podrían haberle brindado algo de ayuda”, dijo el padre de Cathy.

“Creo que tuvo que ver mi incapacidad para reconocer sus problemas de salud mental. Me di por vencido con ella debido a las drogas y no debería haberlo hecho “, agregó entre lágrimas Spithill al canal KHOU 11.

El 13 de enero de 2020, Boone tuvo problemas respiratorios mientras se hospedaba en el Astoria Warming Shelter. Una ambulancia la llevó rápidamente al hospital St. Vincent en Portland, donde murió más tarde.

En octubre, el Departamento de Tierras del Estado de Oregon pagó $884,000 dólares a un guardador legal de la herencia de Cathy Boone. Los registros judiciales indican que está trabajando para identificar a todas las personas que podrían tener reclamos por el dinero, incluidos sus dos hijos biológicos.

El Departamento de Tierras del Estado de Oregón no es responsable de encontrar herederos conocidos. En cambio, la agencia estatal está obligada a retener el dinero, hasta que la persona que tiene derecho a él se presente.

“Dado un año y medio de esfuerzo realizado por el representante personal y el abogado de esta propiedad en particular, realmente no hay mucho más que el estado pueda hacer”, explicó Claudia Ciobanu, administradora de propiedades no reclamadas de Oregon State Lands.

Ciobanu dijo que el dinero estaba esperando a Boone antes de su muerte. Ella solo necesitaba reclamarlo.

“Este es un caso único y nos solidarizamos con la familia”, explicó Ciobanu.

La historia de Cathy muestra las dificultades que se desprenden de los problemas de salud mental y del abuso de las drogas y de cómo miles de personas sin techo como ella se pierden dentro del sistema sin mayor posibilidad de brindarles ayuda.

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